¿Quién te dijo que si tenés + 30 no podés viajar?

Les presentamos a Caro y Emi!! Tienen 35 y 34 años respectivamente y son de de Paternal, Ciudad de Buenos Aires.

La de ellos es una experiencia genial, sobre todo para los que no tenemos 20, y creemos que ya es demasiado tarde para dar el salto e intentar cambiar nuestra forma de vida o al menos, salir y tener una gran aventura!

Aunque Caro y Emi tenían una vida profesional bastante “cómoda”, a sus treinta y tantos les picó el bichito y decidieron cambiar su realidad: renunciar a sus trabajos y ver qué les deparaba el mundo. A ellos también los conocimos virtualmente cuando estábamos planeando nuestros viajes y compartíamos algunos miedos y expectativas por todo lo que se venía.

En busca de sus sueños.

Toda su vida soñaron con viajar, para conocer el mundo, otras culturas y otras formas de vivir. En el afán por concretar este sueño, tuvieron que trabajar un MONTON para poder juntar ese anhelado colchoncito y sentir (al menos) un poco de seguridad a la hora de encarar lo desconocido. Entre el trabajo de oficina de ambos, las clases de Artes Marciales de Emi, y un emprendimiento de pastelería de Caro, lograron juntar un poco de dinero y salir a su aventura.

Estuvieron aproximadamente un año organizando y planificando los detalles su viaje, pero lo que más los asustó al momento de tomar la decisión fue el perder la estabilidad que tenían, su calidad de vida.
Se preguntaban todo el tiempo si una vez que concluyera el viaje, podrían volver a reiniciar esas vidas o si habría tiempo de volver a construir todo desde cero, sobre todo teniendo en cuenta las edades de ambos.

Porque claro, quizás a ustedes jovencitos menores de 30, no se les cruce por la cabeza porque tienen el mundo a sus pies, pero cuando uno pasa esa edad (y esto nosotros lo sabemos muy bien), la sociedad te empieza a decir, que hay cosas que tenés que hacer, y cosas que deberías tener. y los hijos? y el trabajo? Bueno, Caro y Emi, se llevaban estos miedos con ellos, y les aseguramos que no es poca cosa.

Obvio que tambien están los miedos más tangibles, sobre la convivencia, la lejanía de las familias, la seguridad, la salud… Todas esas cosas que a todos nos prenden la lamparita de WARNING, antes de salir de viaje!

Hoy, ya en camino, ellos perdieron la mayoría de esos miedos y saben que no eran más que ideas en sus cabezas, o quizás que no eran tan graves como se veían en un principio. Y aunque algunos los sigan acompañando, siguen adelante, porque la realidad es que no existe dar grandes pasos sin miedo, y esa es una de las cosas que les enseñó esta experiencia: que pueden con cualquier cosa que se propongan y que siempre pueden salir adelante. Aceptan el desafio y lo superan.

Los ayudó muchisimo que desde el principio, recibieron el apoyo incondicional de su familia y amigos. Por supuesto hubo muchas caras de sorpresa con la noticia que se mezclaron con alegría por ellos y tristezas por la distancia, pero siempre con palabras de ánimo y de cariño.

¿Cómo se las rebuscan para viajar?

Se la rebuscan constantemente para hacer que los magros ahorros rindan el tiempo planeado, por ejemplo para reducir costos realizan intercambios con hoteles o evitan tomar tours, y realizan los recorridos por propia cuenta. La mayoría de las veces toman los transportes públicos, en vez de quedarse con la comodidad de los privados que te ofrecen los hoteles (que suelen ser carísimos!).

Cuando uno viaja de mochilero, algo clave es no quedarse con la primera oferta, sino hacer búsquedas exhaustivas para encontrar el mejor precio en alojamiento; e incluso a veces, aprender a analizar las diferentes situaciones, porque muchas veces conviene tener un lugar con cocina pero en lugares como en Tailandia conviene mucho más salir a comer en puestos callejeros!

Viajan en pareja y conocieron muchisima gente en su recorrido por Japón, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia. También llevan en el corazón un monton de amigos perritos que les hubiera encantado que los acompañen (ojalá todos pudiéramos viajar con los animales con los que nos encariñamos en el camino!).

Aunque en un principio ellos organizaron su viaje para que dure aproximadamente un año, después de estar viviendo la experiencia se mueren de ganas de extenderlo un poco más, aunque no nos aseguraron cuánto. NO quieren volver a una oficina.

No todo fue color de rosas. Una de las peores situaciones que tuvieron que vivir fue en un viaje a Perú que realizaron antes de este gran viaje, donde perdieron un vuelo y les robaron parte del equipaje. Algo parecido les pasó en Vietnam: rompieron la mochila y nadie quería atenderles el reclamo, por lo que terminaron atrapados dentro del aeropuerto!

Más allá de estas anécdotas, lo cierto es que Caro y Emi son un ejemplo claro de que no hay ningún tipo de límite para viajar y que cada etapa de la vida sirve para aprender, conocernos y seguir avanzando.

Sígannlos en Instagram!

Si los quieren seguir en viaje, lo pueden hacer en Instagram! Lo armaron para comunicarse con sus familias y amigos pero la cuenta creció y ahora también compartimos cosas del viaje con muchos amigos por todo el mundo!!

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