La historia de Ludmila: el dinero es sólo una variable más.

Esta es la primera historia que compartimos, aparte de la nuestra. A ella la conocimos a través de las redes sociales cuando nuestros viajes (el suyo y el nuestro) eran sólo una idea que cada vez iba tomando más y más forma.

Nos pareció interesante que la conozcan porque ella tiene una forma absolutamente distinta de viajar y nos hace replantear el concepto de que “para viajar se necesita plata”.

Una historia inspiradora.

Su nombre es Ludmila Luraschi. Es argentina, oriunda de Santa Fé y tiene 31 años.

Estudió varias carreras, es Licenciada en Ciencias Políticas, escritora y comunicadora consciente, bailarina y ahora también viajera en permanente transformación consicente (como ella misma se denomina).

Sus ganas de viajar no empezaron ahora, siempre viajó por distintos lugares, aunque siempre volvía a Argentina para seguir trabajando y ahorrar para su próximo viaje.

Nos contó que su primer viaje fue con el programa Work and Travel a California y que con ese viaje buscaba encontrarse. Como aquellos que nos fuimos de chicos de nuestros hogares, tuvo miedo de no aguantar los 4 meses del viaje y tener ganas de volver corriendo a su casa.

En el avión de vuelta lloró. Lloró porque no quería volver! Ese fue su click, y a partir de ese momento decidió que lo que quería era viajar siempre.

A principios del 2019 decidió dejar de hacer el mismo circuito: “Trabajar-Ahorrar-Viajar-Volver a Argentina”. Su idea es Trabajar Y Viajar sin volver a su país, salvo para visitar a su familia y amigos.

Empezando a proyectar el viaje.

Cuando le preguntamos qué hizo para poder solventar su viaje (o, por lo menos, el comienzo del viaje) nos contó que estuvo 4 días sin dormir pensando un concepto de viaje. Tenía la necesidad de soltar su vida y volar: soltar para que llegue la abundancia.

Decidió regalar toda su ropa y vender los pocos muebles que tenía. Como buena comunicadora que es, quiso motivar a otros a través de su propia experiencia y se abrió un canal de YouTube llamado “Hola Soy Ludmila”.

Ahí empezó a filmar todo lo que hacía: sus rituales caseros y amorosos para que el dinero llegue, cuando regaló su ropa, una charla que la motivó, y muchas cosas más.

El concepto que la tuvo en vela durante varios días y noches, finalmente quedó resuelto: ella tiene como objetivo “mostrar que se puede viajar sin que el dinero sea la única variable, sino una más de infinitas y creativas maneras. Y apostar a la humanidad en su vibración amorosa, en donde surgen reciprocidades mágicas.”

Tuvo una idea muy original: publicó en sus historias Instagram (@ludmilaluraschi) que quería viajar con sólo 20 prendas y que las mismas sean donadas. Probablemente pensando que sus amigos y/o conocidos serían aquellos que se las regalaran, nunca imaginó que quienes finalmente donarían serían tiendas de ropa de su ciudad.

De esta forma, salió de viaje con mochila, ropa, cargador para el celu y calzado nuevo. Según nos contó Ludmila, “Lo más hermoso es que ninguno de los dueños de las tiendas me obligaba a promocionarlos. De hecho les dejé dicho que era probable que yo hasta intercambie esa ropa en un futuro.”

Con el dinero de los muebles pagó el pasaje hacia el destino elegido: Colombia. Su aventura empezó por tierras cafeteras.

Cómo se mantiene viajando.

Antes de partir, durante dos meses trabajó de cosas que se le ocurrían para aumentar el caudal de dinero: animar cumpleaños de niños, realizar terapias alternativas, colaborar con negocios, etc.

Entre tanta comunicación en sus redes sociales, una revista mexicana con directora colombiana se hizo eco de su proyecto y le ofreció escribir artículos sobre su viaje para su revista (Éter Magazine), dándole la posibilidad también de utilizar las publicaciones para lo que necesite.

Con esta herramienta contactó a varios hospedajes colombianos que le parecían interesantes por su sustentabilidad, cosciencia o cultura musical , y les ofreció quedarse unos días allí a cambio de hacerles un artículo. Esos intercambios le ahorran dinero, mientras hace lo que le gusta: viajar y escribir.

Temores previos al viaje.

Por supuesto que no todo fue color de rosas, ya que junto con la planificación del viaje llegaron algunos temores. En el caso de Ludmila, sus miedos tenían que ver con su control sobre todo y la ansiedad.

“Querer saber que iba a estar siempre muy bien sin que me falte nada. Y de a poco aprendí a vivir en armonía con la vida. Dejarme llevar porque ya CONFÍO en que “no saber” es parte de mi viaje (mi vida) y siempre todo termina saliendo muy bien porque estoy viviendo en consciencia de querer crecer, seguir mi corazón y hacer lo que me gusta. Amar la vida es fundamental para mi. He tenido más de un renacer. Y entendí eso que les comparto.”

Además de escribir artículos, Ludmila puso en marcha otros recursos viajeros para evitar gastarse el dinero que había ahorrado en Argentina: realizó voluntariados y vivió un mes en comunidad.

Con sus escritos, abrió una fan page (Ludmila Luraschi), y su idea es empezar a compartirlos e ir armando una ruta que pueda traerle dinero también. Pero siempre, según nos contó, teniendo en cuenta que el dinero es sólo una variable más y no la única de ésta vida. Sólo una más.

El viaje por ahora la ha llevado por: Cartagena, Isla Baru, Barranquilla, Palomino, Tayrona, Minca, Bonda, Santa Marta, Chimila, Sierra Nevada, Territorio Arhuaco y Taganga, lugar en el que se encuentra descansando después de haber vivido un mes en comunidad con los arco iris en territorio arhuaco.

Historias de inspiración
Viaja sola, pero siempre está acompañada.

Las reacciones de su entorno.

Al tomar ésta decisión se hizo de las mas diversas reacciones por parte de su entorno. Por ejemplo, su familia prefería que trabaje de algo más tradicional en la ciudad donde ellos viven, aunque ahora, ya de viaje, hablan seguido y sienten su camino y felicidad.

Sus amigos, en cambio, reaccionaron con felicidad.De hecho, una amiga y el hermano la visitaron mientras hacían sus vacaciones.Y ahora está yendo a visitarla su hermano con dos amigos que van a vacacionar a Colombia, y se encontrarán en Cartagena para disfrutar y compartir juntos luego de 4 meses y algo sin verse.

En el trabajo sintió un fuerte apoyo a pesar de estar renunciando a 3 trabajos en 3 instituciones educativas diferentes. Era Docente de nivel primario, secundario y terciario, contando con la titularidad de esos puestos. Esas cosas que pesan a la hora de tener que tomar na decisión porque creemos que dejarlo sería tirar todo el esfuerzo a la basura. Ella lo hizo, y se sintió feliz de hacerlo.

Como ven, las respuestas de su circulo fueron muy positivas, obviamente con palabras de amor de por medio y con declaraciones sobre cuanto la iban a extrañar. En esto, pensamos como ella, por mas de que sea dificil estar lejos, estas cosas dan fuerza y motivan. A animarse y a querer conocerse desde otro lugar.

No todo es color de rosas.

Todo viaje tiene sus contratiempos y en el caso de Ludmila esto no fue una excepción: por ejemplo en Sierra Nevada por el clima selvatico, húmedo y sin muchos insumos de medicina tradicional, tuvo algunas lastimaduras y raspones que no se le curaban tan rápido como siempre.

Después de un mes, decidió bajar. Una vez en la ciudad de Santa Marta, tomó antibioticos (no sin previamente consultar con medicos amigos), se realizó las curaciones las cuales le enseñó una enfermera que se las hizo gratis) y en 7 dias con la ayuda del Mar, ya estaba perfecta y lista para seguir su camino. Uno puede enfrentarse a todo lo que se le ponga enfrente. Sobre todo, la gente siempre se encuentra dispuesta a ayudar.

Ludmila viaja sola, o al menos así lo consideraba cuando salió de Argentina. Sin embargo, la realidad le mostró otra cosa: ya en el primer hostel comenzó a cruzarse con gente y, según nos contó, casi nunca está sola salvo que ella asi lo disponga.

“Ademas que aprendés que el mundo esta lleno de gente increible, y que no necesitas estar siempre cerca de ellos para que sean importantes.”

Aprendió que las despedidas no son tan terribles, porque nunca sabés cuando la vida te reencuentra con esas personas lindas que te dan los viajes. Esta es su forma de vivir, viajar ahora es su vida, y va a durar lo que tenga que durar. Aprendiendo a fluir sin ponerse determinaciones de tiempo.

Sin dudas que la historia de Ludmila es especial, por lo menos desde nuestro punto de vista, porque revoluciona la idea que casi todos tenemos (y ahí nos incluimos) de que el dinero es la única variable de cambio. Ella pensó y apostó por un concepto de viaje distinto e innovador y hasta ahora mal no le fue.

Seguila en las redes.

Si la querés seguir por las redes o realizarle alguna consulta directamente a ella, te dejamos los lugares donde la podés encontrar:

Youtube: HolasoyLudmila
Instagram: Ludmila Luraschi
Fan Page en Facebook: Ludmila Luraschi
E mail: holasoyludmila2019@gmail.com

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