El coronavirus y los viajes.

Que el coronavirus apareció en nuestras vidas para cambiar nuestra rutina no es, desde luego, ninguna novedad. La llegada del COVID fue como un estruendo inesperado: descolocó nuestra realidad sin previo aviso, cambió absolutamente todos nuestros planes sin vacilar e hizo que todos nos replanteáramos un poco la prioridad que le damos a cada cosa.

Pero para no irnos del objeto de este artículo queremos apuntar a lo que está sucediendo con los viajes en particular. En realidad, deberíamos decir lo que no está sucediendo: turismo prácticamente nulo, países con sus fronteras cerradas hasta no sabemos cuándo, algunas aerolíneas cerrando rutas mientras que otras directamente bajando sus persianas o reduciendo drásticamente su personal.

Desde el origen de la pandemia hubo millones de afectados en todo el mundo: personas que debieron volverse a sus países antes de que fuera demasiado tarde, gente que tuvo que cancelar sus vacaciones y otros que –directamente- quedaron varados en el exterior. Un grupo minoritario (como nosotros) tomó la decisión de quedarse afuera del país, voluntariamente, porque ya teníamos un visado que nos habilitaba a quedarnos por un período relativamente largo de tiempo en el exterior.

Pero este artículo lo estamos escribiendo para plantear algunos interrogantes hacia el futuro y lejos estamos de poder dar alguna respuesta porque formamos parte de esa masa de gente que está llena de dudas e incertidumbres.

coronavirus y turismo

¿Qué va a pasar con los viajes?

No tenemos dudas de que la gente va a seguir viajando, pero el tema va a pasar por cómo. Al día de hoy (mediados de mayo del 2020) y sin una vacuna conocida, los interrogantes pasan por saber cómo van a controlarse las hipotéticas nuevas olas de contagio.

Sabido es que este virus originado en China se transformó en pandémico no sólo por su extraordinaria capacidad para contagiar sino porque en este mundo hiperconectado la gente se mueve a lo largo y a lo ancho del planeta con una facilidad impensada hace 30 o 40 años.

Esto nos lleva a realizarnos varias preguntas:

¿Las aerolíneas van a seguir vendiendo tickets hasta llenar el avión? Si de distanciamiento social se trata, parece obvio que al volar en la clase más económica estamos violando esta forma de evitar el contagio. Ahora bien, en caso de que eso ocurra: ¿esto llevará a un aumento del costo de los tickets? ¿cómo harán las aerolíneas para subsistir hasta que se encuentre y globalice una cura contra el virus?

¿Qué tipo de controles efectuarán las autoridades sanitarias de cada país? Suponiendo que cada Estado tome la decisión de reabrir sus fronteras para el turismo, ¿qué tipo de controles se harán? ¿habrá tests rápidos que permitan que los pasajeros antes de subir al avión o al momento de bajar puedan ser examinados a los fines de determinar si están enfermos o no? Ya sabemos que con tomar la fiebre no alcanza ya que los asintomáticos podrían moverse sin restricciones profundizando o reabriendo las crisis de contagios en determinados lugares.

¿Implementarán una especie de libreta para los viajes al estilo de la fiebre amarilla? Esto lo leímos hace un tiempo en algún análisis de un experto, y decía básicamente que una posibilidad es que se implemente algún tipo de documento que refleje que su portador se hizo el examen y que, ante el resultado negativo de COVID, se encuentra en condiciones de viajar.

Creemos que la posibilidad de que haya tests rápidos a nivel mundial, ofrece una alternativa relativamente eficaz y veloz para medir y evitar una nueva escalada de la pandemia.

que va a pasar con el turismo

¿Qué va a pasar con los lugares muy concurridos?

Si en algunos lugares todavía están prohibidas las reuniones de más de 2 personas, en otros de 10 y en otros de 100, ¿qué va a pasar con las atracciones turísticas más reconocidas a nivel mundial? Por ejemplo, el Museo de Louvre es visitado cada día por unas 28 mil personas, la Torre Eiffel por 20 mil personas. ¿Van a limitar el aforo? ¿Cómo van a hacer para suplir los millones de euros que faltarán en caso de reducirse la cantidad de visitantes, van a aumentar el valor de la entrada?

Esta situación, por lo menos a nosotros, nos deja muchísimas dudas y ninguna certeza respecto a lo que ocurrirá en el futuro.

¿La gente va a cambiar la forma de viajar?

No queremos entrar en el debate que se formó en algún momento respecto a si la pandemia iba a cambiar -en esencia- a las personas, sino específicamente al hecho de si va a modificarse la forma en que viajamos o elegimos viajar.

En este punto creemos que puede llegar a haber dos factores respecto de los que pudo haber existido algún “punto de quiebre”. Uno de ellos es el tema de repensar la forma en que realizamos las reservas (sean pasajes aéreos, alojamientos, alquiler de vehículo o excursiones) porque ahora más que nunca entendimos el valor que tiene una buena política de cancelación gratuita o, en su defecto, la posibilidad de modificar la reserva (las fechas, por ejemplo).

La otra arista, que tal vez es un reflejo personal nuestro, tiene que ver con recordar qué compañías se portaron bien con los consumidores durante el peor momento del COVID (en nuestra experiencia Booking y Airbnb, por ejemplo, funcionaron muy bien, algunas agencias on line como Travel2Be también e inclusive aerolíneas como Qantas) y cuales tuvieron un accionar reprochable (nosotros tuvimos una mala experiencia con Vietjet).

Ser un consumidor responsable y comprometido tienen que ver, creemos, con recordar éstas cosas para poder “premiar” y “castigar” a aquellas empresas que han tenido reacciones tan disímiles durante ésta época de crisis.

viajar con coronavirus

Por último, aunque no menos importante, queremos remarcar la importancia de ser consciente de la gravedad de la situación y del rol que todos nosotros ejercemos en este juego al que obligatoriamente estamos llamados a participar. Está en nuestras manos ser una fuente de contagio a más personas o ser el eslabón que corte con la cadena de contagio.

Aplicado a los viajes, esto tiene que ver con hacerlo responsablemente, entender cuál es la política de cada país y de cada lugar al respecto para seguirla y respetarla, y si no estamos de acuerdo con lo que cada gobierno dispone al respecto tomar la decisión de no viajar o cambiar de destino.

Gracias por leernos y estamos abiertos a leer sus opiniones y comentarios!!

2 comentarios en “El coronavirus y los viajes.”

  1. Hola!!
    Estos últimos días estuve pensando en esto. Creo que pasará mucho tiempo hasta que la vida vuelva a ser como la conocíamos. Tengo muchas ganas de viajar pero a la vez, me siento culpable por la irresponsabilidad en la que podría caer.
    En relación a las aerolíneas y atracciones creo que en un primer periodo mantendrán un valor bajo, aunque tengan que reinventarse; sobre todo para atraer gente y poder recuperar algo de todo este tiempo parado. Después de un tiempo puede que todo aumente a cifras inalcanzables.
    También creo que seremos testigo de todo esto, a los que nos gusta conocer lugares las cifras inalcanzables son solamente un esfuerzo más para llegar a nuestro destino.
    Sigan disfrutando y a cuidarse mucho!

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    • HOla Mili!! Si, van a tener que reinventarse sin dudas. Pero por ejemplo acá en Australia, estuvimos averiguando por pasajes internos y el costo es el doble o el triple de lo que salían antes de la pandemia… es todo muy raro y creo que las aerolíneas todavía no saben exactamente cómo se van a acomodar. Lo otro que decís es cierto, a los que nos gusta viajar, haremos hasta lo imposible para seguir haciéndolo aunque tengamos que prescindir de otras cosas!!!

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