¿Cómo hago para dejar todo y viajar?

Esta es, creemos, la pregunta del millón. La que nos hicimos nosotros durante mucho (muchísimo) tiempo, la que te hacés vos y la que se hace también un montón de gente que está cansada de su rutina y de su trabajo.

Nos gustaría dejar escrita nuestra experiencia, para el caso que a vos te sirva de inyección motivacional para animarte a tomar esa decisión que tanto venís posponiendo. De todos modos, también nos gusta contar otras historias y es por eso que en ésta sección vas a poder leer experiencias de personas que también se animaron a decirle que no a una rutina -que de alguna forma nos es impuesta- y trazar su propio camino.

Viajar a Bali por libre

Empecemos por el principio.

Años antes de salir de viaje, teníamos en mente hacer esto de dejar nuestros trabajos e irnos de aventura por algunos países del globo. Cuando nos conocimos, todas esas ganas se potenciaron y nos incentivaron a hacer cosas para poder lograr el objetivo de viajar. Ese fue el primer paso: tomar la DECISIÓN de hacerlo -y dejar de amagar como otras veces lo habíamos hecho- pero sin comunicarlo a nuestro entorno más cercano.

¿Qué ganamos tomando esa decisión? Dejar de dar vueltas, no pensar en qué pasaría si… y enfocarnos en un solo objetivo: viajar. Te podemos asegurar que ese primer paso fue para nosotros el más difícil y que una vez superado todo se ordenó: lo que íbamos a hacer desde ese momento hasta nuestra partida estaba relacionado con el viaje.

Como viajar barato por Londres

¿Qué hicimos para poder viajar?

Cambiamos hábitos que eran pequeños pero que son los que más plata nos hacían gastar en el día a día. Nosotros decidimos ahorrar durante el año previo al viaje comprando dólares apenas cobrábamos, tratando de sobrevivir durante el mes con la poca plata que dejamos disponible para eso.

Cancelamos nuestras grandes salidas de todos los meses (sobre todo a comer), casi tampoco salíamos a bares/boliches (si queríamos tomar algo, lo comprábamos y lo consumíamos en nuestras casas), dejamos de tomar muchos taxis/uber, dejamos de comprar pochoclo en el cine (no se rían, es en serio, es más caro el pochoclo que la entrada del cine!) y cortamos con hábitos que no eran necesarios sino que eran más bien superficiales y -de alguna manera- lujos que nos dábamos y que creíamos que era el premio por “soportar” la vida rutinaria.

Entre los dos consensuamos hacer este esfuerzo y estuvimos de acuerdo en poner toda nuestra energía (y plata) en el viaje que teníamos enfrente.

Comprar los pasajes: ya no hay vuelta atrás.

El paso siguiente fue comprar los pasajes. Es un momento importante porque todo eso que venís imaginando y maquinando, preguntándote si ésta vez va a ser o si -nuevamente- te vas a arrepentir queda condensado en un ticket áereo: una vez que sacaste el pasaje de ida todo toma otra dimensión. Más certera, más real, más palpable.

De alguna forma todo eso que pensamos durante mucho tiempo toma estado cierto y esa una sensación muy linda y gratificante: todavía me acuerdo cuando compramos esos pasajes con destino a Lisboa y nos quedamos mirando la computadora con cara de tarados sonrientes :).

Para nosotros, ese fue el momento de exteriorizar nuestra decisión a los más cercanos. Ya con los pasajes en mano, la forma en la que nos plantamos frente a los eventuales reproches y/o críticas es distinta: no hay vuelta atrás y nos sentimos mucho más seguros para enfrentar los argumentos disidentes. Por suerte, en nuestro caso, nuestras familias y amigos nos apoyaron mucho y tomaron de muy buena forma la noticia. Son maravillosos y no nos podemos quejar!

Sin embargo, existía la posibilidad de que alguien pusiera en tela de juicio (nunca en jaque) nuestro proyecto y es por eso que creímos conveniente comunicarlo una vez que tuviéramos los pasajes en mano. Entre la decisión y la compra pasaron varios meses en los cuales -muchas veces- tuvimos que mordernos la lengua para no contar nuestro plan que tan felices nos ponía.

También nos acordamos como si fuera hoy el día en que le contamos nuestro plan a un grupo grande de amigos en común: fue una noche, en el cumpleaños de uno de ellos y no pararon de apoyarnos en la aventura que habíamos decidido emprender.

Las plantaciones de té en Cameron Higlands

El Jaque Mate: la renuncia al trabajo.

El último paso: comunicar la decisión en el trabajo. Los dos teníamos la intención de renunciar en buenos términos y es por eso que quisimos comunicarlo con antelación suficiente -unos dos meses- para evitar una despedida ríspida.

Creénos que todo esto que te estamos contando fluyó tan rápidamente que casi no tuvimos tiempo de pensar en nada más. Los hechos iban sucediendo con tanta velocidad que apenas teníamos tiempo de ponernos a planear y planificar el viaje en sí mismo.

El Quid de la cuestión: mantenerse durante el viaje.

Una vez superado lo más duro (tomar la decisión y darla a conocer) llega otro paso complicado y es ingeniárselas para generar el dinero suficiente para mantenerse en viaje. En nuestro caso, sabíamos que al momento de salir íbamos a tener la plata suficiente para viajar unos meses pero no para estirar el viaje todo lo que queríamos.

Es difícil aconsejar a alguien que no conocés ni sabés a qué se dedica o qué habilidades tiene sobre qué es lo que tiene que hacer para mantenerse en viaje.

Nuestra decisión (también consensuada) fue ir con los ahorros que llegáramos a hacer y cuando nos quedamos sin plata, vamos a trabajar a algún país. No nos propusimos llegar a $XX porque eso puede convertirse en un problema en caso de no alcanzar la cifra-objetivo, pero sabíamos que con un número razonable podíamos mantenernos viajando un número interesante de meses.

Para mantenerse en viaje hay miles de alternativas, desde trabajar en forma remota de lo mismo que hacías en tu país (diseñadores, programadores, psicólogos, consultores y miles de etcéteras pueden entrar en ésta categoría) hasta trabajar en los lugares que visitas: podés hacer una Working Holiday o podés trabajar por plata en efectivo en muchísimos destinos. Ya vamos a escribir un artículo para profundizar esto un poco más.

Nuestro itinerario por Tailandia

¿Con cuánta plata salimos de viaje?

No nos pone colorados hablar de números. De hecho, si revisás este blog y ves las entradas que hicimos en casi todos los países, incluimos un artículo que dice exactamente cuánta plata gastamos.

Concretamente, cuando salimos de viaje teníamos 5.000 dólares y 800 euros para los dos. Esto nos sirvió para estar 1 mes en Europa y casi 6 meses en el Sudeste Asiático, para irnos luego a Australia donde nuestro plan era trabajar para juntar más dinero.

Es imposible decirte cuánta plata vas a gastar vos, porque hay gente que gasta muchísimo menos de lo que gastamos nosotros y hay otros que invierten más plata. Lo mejor, siempre, es leer mucho, conocer herramientas y alternativas y en base a eso decidir.

Escribimos mucho sobre cómo alojarse barato y en estos artículos te contamos:

La cifra que pusimos te puede parecer mucho o poco, pero lo importante es que sepas que no hay “UN” número, porque cada uno viaja de una forma distinta y que nos podemos adaptar a diferentes circunstancias.

Si tenés alguna duda o querés compartir tu experiencia, te leemos!!

4 comentarios en “¿Cómo hago para dejar todo y viajar?”

  1. Buen artículo gracias por la sinceridad. Entre acá a leer su Review sobre Incruises, que grandes estafas hay en internet y lamentablemente sigue gente cayendo en ellas.

    Gracias por personas reales y sin intereses detrás como ustedes y muchos más que hablan con la verdad y no venden humo.

    Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.