Turismo Responsable con elefantes.

Turismo Responsable con elefantes.

En éste artículo te queremos hablar sobre el turismo con elefantes en Tailandia, y todas las razones por las cuales NO tenés que hacerlo. Decidimos escribirlo a raíz de las preguntas que recibimos con motivo de una serie de historias que compartimos en Instagram de nuestros amigos Mochileros Rastreros!

Vamos al tema del post:

No te creas que para nosotros resultó fácil tomar la decisión de no participar en éste tipo de actividades, más bien todo lo contrario: tuvimos que renunciar a lo que en nuestra mente podría ser una experiencia maravillosa con un animal increíble.

Pero en el momento en el que entendimos que la experiencia era maravillosa solo para nosotros, y que el animal, por el contrario, pasaba torturas y hambre (entre otras cosas), inmediatamente se nos fueron las ganas.

turismo responsable de elefantes

Empecemos por el principio.

Cómo ven al elefante los tailandeses.

Se dice que el elefante en Tailandia, a pesar de ser un animal sagrado se lo considera un animal de granja o doméstico. Casi como un perro o un caballo en nuestro mundo occidental.

La diferencia ABISMAL es que el perro, lamentablemente, es un animal que nace ya domesticado. Ya lo “rompimos” tanto en el pasado, que generación tras generación nace amigo del hombre y son las excepciones en las que son violentos con el humano.

En el caso del elefante: no nace sumiso, sigue naciendo salvaje y tienen que amansarlo desde que es pequeño para que no sea un peligro para las personas.

Si lo comparamos con un caballo, creo que todos sabemos que hay un límite: si vemos que están maltratando un caballo haciéndole llevar el doble, el triple o el cuádruple del peso del que es capaz, entendemos que la situación no está bien.

turismo responsable

¿Cómo hacen para que el elefante sea sumiso?

El adiestrador lo que busca es romper el espíritu del elefante para eliminar todo rastro de salvajismo y para que considere al humano como un superior al cual temer y NUNCA debe hacer daño.

¿Cómo lo hacen? Bueno, desde que son muy chiquitos los separan en jaulas muy pequeñas. Todo esto para que no puedan moverse, e incluso, a veces ni siquiera sentarse.

Se los golpea durante varios días y a veces semanas con un palo que tiene una especie de pico de metal afilado. Se lo golpea en las zonas más sensibles para generar más miedo: ojos, cuello y orejas.

Este tipo de “adiestramiento” o mejor dicho tortura se le llama PAJAAN.

Pero esto no termina acá, no. Además de todo el maltrato físico los privan de comida, agua y sueño. De ésta manera se convierte el proceso en mucho más traumático y el elefante pierde todo rastro de voluntad.

Gracias a todo esto, vos te podés subir a su lomo y pasear, darle de comer, bañarte con él, sacarte fotos. Los elefantes son salvajes, ningún animal va a hacer ninguna de esas cosas con el hombre, por gusto, por su propia voluntad. Y sobre todo considerado la enorme cantidad de gente con la que tienen que hacerlo diariamente. 

Esta es la cruel herramienta que utilizan para "domesticarlos".

A veces la tortura está justo enfrente de nosotros: cuando ves un elefante con una de esas sillas en el lomo, llevando al que lo “maneja” y sumadas dos, tres o más turistas estamos hablando del animal llevando 80kg de silla más, por lo menos, 250 kg.

Ya sé, nos vas a decir que probablemente esté preparado para este tipo de cargas, pero NO. Este tipo de actividades les causan deformaciones terribles en la espalda y piernas, haciendo que tengan que sufrir una vida de dolores cada vez que tienen una persona encima.

Los Santuarios de elefantes: ¿son una alternativa?

Si, nosotros también escuchamos sobre los famosos santuarios, en donde rescatan y cuidan a los elefantes, y para mantenerse cobran una entrada a los turistas. Pero esto no es así, en la mayoría de los casos es FALSO.

Esos supuestos santuarios, son las mismas granjas que cambiaron un poco la fachada para dejar de recibir el desprecio del público.

Te muestran animales “libres” en el agua, donde podés bañarte con ellos, montarlos (de nuevo) y darles de comer. Pero de noche, los tienen atados y metidos en esas jaulas pequeñísimas donde casi no pueden moverse, y las formas de llevarlos a esa situación de sumisión son las mismas.

La mayoría los santuarios de Tailandia que son organizaciones sin fines de lucro (en teoría), no quieren dar cuentas de la forma en que utilizan el dinero que reciben por el ticket que cobran. Y no solo eso, los lugares tienen cada vez más elefantes “rescatados” y el espacio sigue siendo EXACTAMENTE el mismo.

elefante lastimado
Esos son los agujeros que el palo hace en el pobre animal.

Muchas veces, se les da aditivos para que siempre tengan hambre. Imagínate que todos queremos la típica foto dándole de comer al paquidermo. Pero son aproximadamente 12 personas por grupo, y son al menos dos grupos por día visitando a los elefantes. Más vale que esos elefantes tengan hambre: si no, no podrías sacar esa foto que tanto imaginaste.

Todo esto es lo que sufren los elefantes para que nosotros podamos tener nuestras vacaciones soñadas en Tailandia. La realidad es que en un verdadero Santuario uno no podría tener contacto con ellos, si podría quizás verlos disfrutar de un merecido descanso después de una vida llena de torturas en pos del entretenimiento.

Cualquier otra cosa, no es un santuario, sigue siendo lo mismo de siempre solamente que con mejor publicidad y marketing. Para nosotros la ecuación es bastante fácil: si podés montar un elefante, tocarlo y darle de comer, el pobre animal está tan manipulado y desgastado que probablemente sufra mucho maltrato para que vos puedas darte ese gusto.

Está claro que nosotros –ni nadie- no te podemos decir qué hacer o qué no hacer. Pero no vas a recibir una recomendación sobre dónde verlos. No queremos participar de ninguna actividad de entretenimiento para el turista a costa de los animales. Elefantes, ni ningún otro animal. 

santuarios de elefantes
¿Cómo nos gustaría ver a los animales? Pensar que los podríamos ver así si tenemos la suerte de encontrarlos en libertad.

Pequeña reflexión final.

Si tanto te gustan los animales pensá por qué querés hacerlo: ¿es por los elefantes en sí o simplemente porque querés tener la foto en Instagram dándoles de comer?

Si, a pesar de todo esto que acabás de leer, querés hacerlo igual te pedimos que leas y te informes bien. Que busques un lugar que sea lo menos dañino para ellos, en lo posible.

Podés fijarte en los comentarios del lugar, y estate atento a las cosas que ofrecen: por ejemplo, si te dejan montarlo, nunca puede ser un santuario!

Esperamos que éste artículo te sirva para reflexionar sobre qué tipo de turista querés ser. Es importante que aprendamos que tenemos un efecto sobre cada lugar que visitamos, y que es más importante aún cuidarlos, para poder seguir recorriendo y disfrutando del mundo!

Si nos querés contar tu experiencia o agregar algún contenido de valor, somos todo ojos.

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