Qué hacer en Phnom Penh: la capital khmer.

Introducción

Sabemos que probablemente vamos a estar fuera de la opinión mayoritaria respecto a ésta ciudad. A casi nadie le gusta y probablemente sólo la visita cuando llegan o se van en avión y a veces directamente la dejan de lado. Pero a nosotros Phnom Penh nos gustó.

No te podríamos decir exactamente por qué: si bien no es fea (de hecho su “belleza” contrasta con casi todo el resto del polvoriento país) no tiene nada que resalte, no tiene grandes atractivos turísticos salvo aquellos que rememoran la oscura historia de los Jemeres Rojos y tampoco sus templos resultan impactantes, ni siquiera el Palacio Real.

Probablemente, lo que más nos gustó de Phnom Penh fue su autenticidad. Es una ciudad gratamente real, que no se desespera por agradarle al turista, a la que no le importa exhibir su verdadera esencia olorienta al mundo siendo incapaz de disfrazarse con un traje que no le queda cómodo.

Esa despreocupación con la que se muestra la ciudad se agradece cuando tratamos de pasar desapercibidos, intentando amalgamarnos con los locales. Y si bien parece imposible por la clara diferencia física que tenemos con los asiáticos en general, no sabemos bien por qué pero en Phnom Penh logramos perdernos entre la muchedumbre.

Que hacer en Phnom Penh

Es cierto que cuando salís del hotel, pasás cerca del Palacio Real o el museo del genocidio el tuk tuquero te va a gritar “Siiiiir, tuk tuk?”, pero éstas fueron excepciones que la mayor parte del tiempo evitamos.

Te podríamos decir que lo que más te recomendamos hacer en Phnom Penh es caminar porque es la mejor forma de conocer ésta ciudad, pero seguramente cierres la pestaña y vayas a buscar información concreta a otro blog.

Es por eso que no nos queda otra que contarte los atractivos turísticos que se pueden conocer en la capital del Reino de Camboya:

Visitar el Palacio Real y la Pagoda de Plata.

Es un clásico de los países organizados como reinados. Desde España hasta Tailandia, una de las cosas más interesantes que se puede hacer es visitar estas importantes edificaciones que son generalmente tan bellas como reveladoras de la historia detrás de cada lugar.

Sin embargo, en este punto el Palacio Real es para nosotros un poco decepcionante: no es feo, pero no creas ni por asomo que se parece en algo al de Bangkok. Encima la entrada sale 10 dólares, bastante desproporcionado para el resto de los gastos que vas a tener en este país.

El Gran Palacio de Phnom Penh

Es un gran complejo amurallado donde vas a poder recorrer los distintos edificios del complejo. Hay algunos lugares a los que no vas a poder ingresar por la seguridad (tené en cuenta que los reyes viven actualmente allí).

La Pagoda de Plata está dentro del complejo y la entrada está incluida en el ticket de 10 dólares. Ojo porque cierra durante la siesta: el horario es de 8 a 11 y de 14 a 17 hs.

Un dato importante, es que hombres y mujeres deben ir cubiertos de hombros y piernas. Tal cual en Tailandia. Sino no podes entrar o tenés que comprarte unos pantalones muy feos que venden en la entrada.

Visitar el horror: Museo S-21.

El Tuol Sleng Genocide Museum es una especie de cárcel donde los Jemeres Rojos detenían a los supuestos enemigos del sistema.

No pretendemos darte una clase de historia, pero para entender el pasado reciente de Camboya te tenemos que contar un poco de los Jemeres: a mediados de la decada del 75 y luego de batallar bastante en distintos puntos del país, consiguieron ingresar a Phnom Penh, derrocando al gobierno anterior.

Impusieron una dictadura militar comunista y ordenaron evacuar la ciudad, argumentando que los norteamericanos la iban a bombardear. En 24 horas, vaciaron todas las ciudades del país.

¿Qué hicieron con la gente? La obligaron a caminar durante días hacia campos de trabajo que habían armado. El nuevo sistema imponía el trabajo rural como única forma de sustentar al país. Así fue que persiguieron a los profesionales y a la gente preparada, creyéndolos enemigos del Gobierno.

En tres días, toda la gente estaba ya en su nuevo lugar de trabajo, en los que debían trabajar en condiciones infrahumanas corriendo el riesgo de ser castigados en caso de desoír alguna directiva.

El régimen duró un poco menos de 4 años, pero murieron 3 millones de camboyanos (sobre una población total de 8 millones).

Museo S21 Phonm Penh

En el Museo S-21 alojaban a aquellos detractores del sistema a quienes humillaban y torturaban hasta la muerte. Se puede ver un registro fotográfico de muchas de las personas que pasaron por ahí y también se exhiben elementos de tortura.

Es imprescindible para entender un poco mas el país, pero a la vez es una visita que te deja con un nudo en la panza. Es difícil describir el horror que desplegó el régimen de los Jemeres Rojos.

No sabemos si está siempre, pero cuando lo visitamos había un sobreviviente que estuvo alojado en ese lugar y estaba vendiendo su biografía, contando su vida y fundamentalmente sus días en la prisión. Por supuesto que le compramos el libro (10 dólares).

La entrada al museo sale 5 dólares y aparte se puede contratar una audioguía (sumamente recomendable). No está alejado del Palacio Real (media hora caminando).

Visitar los Killing Fields.

Para complementar la visita al Museo es necesario ir hasta los Killing Fields, una especie de campo de concentración donde llevaban a las personas que mostraban una conducta no deseada en los campos de trabajo.

Es igual o tal vez más dura ésta visita que la del Museo, porque acá se puede evidenciar el horror a gran escala: tumbas colectivas de hasta 400 personas, un árbol donde sacrificaban a los recién nacidos a los golpes para eliminar “de raíz” a los detractores del sistema, otro árbol (palmera) con cuyas ramas degollaban a los prisioneros para evitar gastar recursos y -para coronar- una pagoda que homenajea a aquellos que murieron ahi adentro que contiene miles de calaveras.

Este lugar está bastante alejado del centro -unos 15 km- y vas a tener que tomarte un tuk tuk (te puede costar entre 10 y 12 dólares). La entrada sale 3 dólares y si querés la audioguía 3 dólares más. Es casi obligatorio tenerla, porque hay poca información en los carteles.

Visitar el Wat Phnom.

Es el templo más representativo de Phnom Penh y está a unas 10 cuadras del Palacio Real. Está ubicado en la cima de una pequeña pendiente, por lo que vas a tener que pasar por encima de varios escalones. Sinceramente si lo evitás no te vas a perder nada, sobre todo si ya estuviste en otros templos de Asia.

Visitar el Wat Ounalom.

Nos imaginamos que ya debés estar podrido de los templos y nosotros también. Sin embargo, remarcamos este porque está muy cerca del Palacio Real (a unos 500 metros) y tiene un “no sé qué” que lo hace pintoresco. Además la entrada es gratis y no hay que subir ningún escalón para admirarlo y sacarle algunas fotos.

Qué hacer en Phnom Penh

Visitar el Museo Nacional.

No somos fanáticos de los museos ni mucho menos y de hecho a este no entramos. Solamente lo admiramos desde afuera, ya que su arquitectura y su color rojo cobrizo lo hacen muy llamativo.

Está pegado al Palacio Real y alberga una impresionante colección de arte jemer con más de 14.000 piezas. La entrada sale 5 dólares y no se pueden sacar fotos en su interior (sólo en los jardines).

Recorrer los Mercados de la Ciudad.

Te dijimos que la gracia de Phnom Penh está, para nosotros, en sus calles y es en éstas donde vas a poder encontrar varios mercados desperdigados por todos lados.

El Mercado Central es muy interesante porque allí vas a poder comprar desde joyas y electrónica hasta libros, ropa falsificada y flores. Es interesante recorrer los puestos y, por qué no, llevarse algún recuerdo.

El mercado callejero de Phsar Kandal es un mercado plagado de comida, frutas, verduras y moscas que abajo dejan ver algo de carne rompiendo absolutamente todas las reglas del SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

Las Calles de Phnom Penh

A la noche acá también quedan algunos puestitos que te ofrecen algo barato para comer, aunque de dudosa bondad para con tu aparato digestivo. Queda muy cerca del Wat Ounalom.

Otro mercado es el Russian Market (mercado ruso) también llamado Toul Tom Pong, caótico, desordenado y salvaje. Si no lo buscás es difícil que lo encuentres porque está algo apartado de la zona turística principal de Phnom Penh. Te dejamos acá la ubicación en Google Maps. Es bastante parecido al Mercado Central, aunque un poco más pequeño y sucio. Es probable que consigas hasta cosas que en otros mercados no estarían exhibidas (por ser ilegales), como algunos animales en peligro de extinción. Si tenés que elegir uno sólo, te recomendamos el Central.   

¿Dónde alojarse en Phnom Penh?

Nosotros nos alojamos en dos lugares distintos, que estaban bastante cerca el uno del otro. Ambos en la zona más mochilera de la ciudad que es muy cerca del Palacio Real y los mercados callejeros.

El primero se llamaba Lebou Hostel Boutique y tenemos una opinión no muy buena del lugar. Es un hostel con habitaciones compartidas y cuando llegamos nos mandaron a una de 8 camas que estaba absolutamente repleta de bed bugs.

Como ya habíamos tenido muy malas experiencias inmediatamente pedimos el cambio de habitación: fuimos a un cuarto compartido de tres personas que estaba absolutamente impoluto.

El precio era de 5 dólares por persona, con desayuno muy pero muy básico (tostada con un huevo frito y un vaso de AGUA!!!).

Después estuvimos en The Big Easy, un hostel muy copado que tiene un bar/restaurante en la planta baja. Definitivamente es un lugar de joda, pero nosotros nos sentimos muy cómodos: las habitaciones eran de 15 personas, pero las camas -queen size- estaban puestas como si fuera un hotel “cápsula”.

El aire acondicionado funcionaba a full, tenía agua -bien- caliente y nos regalaron una cerveza cuando llegamos. Con eso nos compraron (somos muy fáciles) y además con el precio: 3 dólares cada uno por noche. Nosotros lo recomendamos más que al primero!!

Irías a Phnom Penh?? Contanos si estuviste qué te pareció la ciudad!!

Si querés buscar hospedaje en Phnom Penh, te dejamos éste cuadrito de Booking!!

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