Cruzar la frontera de Laos a Camboya

En este post, vas a encontrar toda la información sobre el cruce de la frontera entre Laos y Camboya: una de las más corruptas de todo el Sudeste Asiático.

Habíamos leído en varios blogs que el cruce de esta frontera era bastante duro, porque los todos funcionarios aprovechaban para tener su tajada cobrando “tasas” o “sellados” absolutamente ilegales. Nosotros ya prevenidos de esta situación, y habiendo realizado años atrás el cruce entre Tailandia y Camboya con experiencias no demasiado gratas, decidimos sacar la visa electrónica.

Toda la información sobre la visa de Camboya en este post.

Cómo llegar hasta la frontera.

Salimos temprano desde Don Det, y a eso de las 9.30 de la mañana estábamos llegando a las oficinas de migraciones de Laos. Es difícil encontrar alternativas baratas para ir hasta Siem Reap (25 dólares) o Phnom Phem (22 dólares) en las agencias que venden los tickets.

Lo que nosotros decidimos hacer es ir hasta Stung Treng (era lo más barato) por 12 dólares, que incluía el cruce en bote desde Don Det hasta Nakasong.

La pelea con los de Laos.

En la frontera, con pasaporte y e-visa en mano, nos preparamos para la “pelea”. La situación era la siguiente: dos grupos que habían llegado para salir de Laos, dos ventanillas a la derecha donde te sellaban la salida y a la izquierda una mesa -similar a un pupitre de escuela- donde había una persona vestida de civil y que parecía tener el manejo de la batuta.

Cuando nos acercamos a ésta persona, le decimos que tenemos la visa electrónica y nos entrega un formulario a cada uno para completar. Mientras lo completábamos, escuchamos que le cobraba al resto 40 dólares para el trámite (la visa ahí en la frontera sale 30).

Cuando nos acercamos con el formulario completo, empezó la primera discusión: nos pidió dos dólares a cada uno para que nos sellaran la salida del país. Por supuesto nos negamos rotundamente, diciendo que habíamos averiguado por Internet como era el sistema y que ahí no decía nada.

Nos miró con su mejor cara de ojete malo y nos mandó a hablar con los funcionarios oficiales (los que te sellaban la salida). Cuando nos antienden éstos señores, nos piden los pasaportes junto con el papel que te dan en migraciones cuando llegas (si no lo tenés, vas a tener que pagar una multa), hasta ahí todo normal.

La pelea con los de Camboya.

Nos sacan la foto de rigor yyyyy… nos dan los pasaportes sellados. No opusieron resistencia, pero por las dudas revisamos que todos los sellos estuvieran bien puestos.

Finalizado ese paso, tocaba ir hasta el lado camboyano para que nos sellaran el ingreso al país. Habíamos leído que ahí en el medio había un médico que te obligaba a hacerte una rápida revisión y te daba un papel que luego nadie te pedía. Por esto te cobraba otro dólar más. Cuando nosotros pasamos, no vimos a nadie aunque el consejo de todo el mundo es seguir caminando e ignorarlo.

Ya con los oficiales camboyanos nos piden los pasaportes y la impresión de la visa electrónica. Nuevamente nos piden que paguemos 2 dólares en concepto de tasa de sellado. Voooolvimos a negarnos, diciéndole que habíamos ido a la embajada de Camboya en Vientiane (mentira) y que allí nos habían dicho que con la visa electrónica no hacía falta pagar nada más. Además le aclaramos que era la segunda vez que entramos al país (lo cual era cierto) y que ya sabíamos como funcionaba todo.

Como terminó todo: nuestros pasaportes fueron -literalmente- revoleados desde el otro lado del mostrador y estaban sellados! Pasamos con éxito por la dura burocracia corrupta de las fronteras.

Lo gracioso (o no tanto, en realidad) es que para tomarnos el colectivo a Stung Treng nos llevaron a todos a una especie de restaurante que está cerca de la frontera, en el cual tuvimos que esperar unas horas hasta que llegara el transporte. Éste lugar, era propiedad del hombre que estaba en la frontera de Laos manejando la batuta de la ilegalidad.

Finalmente, subimos a la van que nos deja en Stung Treng y apenas nos bajamos fuimos a averiguar a la parada de buses Sorya (que está a unas 5 cuadras del lugar en que nos dejó la van). Allí negociamos el traslado hasta Kratie por 6,50 dólares cada uno, un verdadero negoción comparado con lo que nos querían cobrar en Don Det!

Día largo, pero satisfactorio para nosotros. Realmente sentimos un pequeño triunfo al no haber dejado plata a los ladrones que se aprovechan de una situación difícil, de cierta vulnerabilidad, que sentimos -por lo menos nosotros- cuando dejamos o entramos a un nuevo país.

Contanos si hiciste este cruce (o algún otro) y cuál fue tu experiencia!

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