Super slowboat por el Mekong a Luang Prabang.

Estábamos en el norte de Tailandia, en la maravillosa Chiang Rai, nuestro último destino en el país, desde donde nos disponíamos a cruzar a Laos.

El plan era perfecto, entrábamos a Laos por el norte, nos tomábamos un slowboat que navega dos días por el Río Mekong hasta llegar a Luang Prabang. Ciudad maravillosa y capital del BAGUETTE (Bueno, eso capaz lo inventé, pero definitivamente es donde probamos los sandwich más ricos!).

En nuestra mente lo veíamos clarísimo, el viaje iba a ser perfecto, el viento en la cara y los paisajes de verde y montaña.

Bueno, como todo en un viaje de este estilo, es más complicado de lo que uno espera. Asique acá empieza la historia: Tomamos un bus hasta Chiang Khong, última ciudad de Tailandia antes de la frontera, de ahí nos subimos a un tuk tuk que nos llevó hasta el cruce para que hicieramos los tramites.

Luang Prabang

Pasamos toda la burocracia, compramos los tickets del bote, y nos subimos a otro (si, OTRO) bus que nos llevaría a Huay Xai, la 1° ciudad del otro lado y desde donde parte el barco.

Notamos que en la mayoría de los países del sudeste se dieron cuenta que con el temita del transporte te tienen agarrado de ustedes ya saben donde, porque siempre te dejan en LA OTRA PUNTA, o en la estación mas alejada del centro para que tengas que tomar un tuk tuk o un taxi.

Más allá de todo, llegamos al barco, nuestro crucero estaba a punto de zarpar.

Ay… Cómo les explico? Lo de Slowboat (bote lento), era tan pero tan literal, que si no fuera por el meneo natural del agua, te daba la sensación de que el barco no se movía del lugar. Tanto era así, que el tan ansiado vientito en la cara era inexistente. Nos sentimos tentados de empezar a soplarnos en la cara el uno al otro, para hacer que corriera por lo menos un poco de viento.

Por la época, hacía mucho calor y había mucha humedad. Combinación FATAL! Sobre todo para mi pelo. Pase de Lacio a un peinado que nada tenía que envidiar de las africanas.

Los paisajes del primer día (de todo esto tiene culpa la época, porque recién empezaban las lluvias y todo estaba un poco seco, mala nuestra), no eran muy deslumbrantes. Aunque era maravilloso ver en cada parada que hacía el bote, como la gente que estaba cerca del muelle, corría para saludarnos desde la orilla.

Como siempre, lo peor no fue nada de eso, sino la gente… y no los del lugar, sino los turistas. Ya desde el vamos, subió un inglés que había pasado de largo, y estaba completamente borracho, apenas podía pronunciar palabra, pero igual quería tener conversación con todos los pasajeros del barco. Se la pasó gritando y queriendo llamar la atención, mientra seguía tomando una botella de Whisky.

Otra cosa que nos llamó la atención, es que los ingleses, que uno los ve en su país tan correctos y educados, cuando están de vacaciones… Se la pasan gritando borrachos, destruyendo todo a su paso en una necesidad imperiosa de descontrol.

De hecho, nos pasó en uno de los hostels que estuvimos en Bangkok, que un inglés llegó tan borracho, que además de vomitarse todo por todos lados, cuando se fue a dormir se hizo pis en la cama (dormía en la cama de arriba, imaginense como se enteró el de abajo..).

Él no era el único: el resto de los turistas decidió que era una buena idea mover todo para armarse una especie de living comedor habitación, y poder acostarse y dormir y estar estirados y super cómodos (el barco todavía no estaba tan lleno).

Joaco siempre me dice que soy metida, y lo soy eh!, pero me pasa que en éste caso, no podía entender la falta de solidaridad. No estás sólo en el mundo. Subía gente continuamente, que tenía que sentarse mas apretada o menos cómodamente porque había gente que decidió que estaba bien estar estirado durmiendo en dos asientos.

El viaje de todas formas, no deja de ser una experiencia hermosa. Y creo que es importante si van de vacaciones tener en cuenta la época para que todo sea lo mejor posible.

Qué aprendimos? que los turistas a veces somos lo peor que le puede pasar a un país. Yo personalmente aprendí que Joaquin tiene una GRAN memoria fotográfica. Es el día de hoy, que cada vez que nos cruzamos con alguien que iba en ese barco… Se emociona y me los señala y me describe en qué lugar estaban sentados…!

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