Comilona y Messi, un solo corazón.

Historias de Madrid

Esta es la historia de dos mochileros recién llegados a Madrid (y a España), con ganas de ver el clásico del fútbol español, comer algo rico, tomar una buena cerveza, pero con un presupuesto mochilero.

Joaquin ya conocía la ciudad, en cambio yo estaba yendo por primera vez. Quizás un poco influenciada por él, no me sentí maravillada en mi visita. Tiene demasiado de GRAN CIUDAD. Parecido a Buenos Aires, su gente muy en su mundo y un poco mas fría (aunque SIEMPRE se mostraron super amables con nosotros!).

Llegamos un sábado por la noche, MUY entusiasmados, porque ese día estaba el clásico del fútbol español: REAL MADRID – BARCELONA. Como buenos argentinos, amamos a Messi. Nuestro plan era llegar, dejar las cosas en el Hostel y salir corriendo a buscar un bar en donde comer algo rico, tomar una cerveza y poder ver el partido.

Por suerte, después de poco caminar, encontramos un barcito, LA FLOR DE ASTURIAS. Uno de esos típicos bares achorizados, angostos y profundos con barra en donde podes hacer un picoteo. Nos sentamos al fondo, porque la parte más cercana al televisor estaba repleta de hinchas del Real.

Dato de color de Madrid y España en general: la gente, se mete en un barcito, pide una caña (cerveza) y algo para picar y rapidamente siguen su camino. Esto, literalmente, a CUALQUIER HORA DEL DIA (vimos mucha gente desayunando un bocadillo con cerveza).

Yendo a un bar, con presupuesto mochilero

Volviendo al tema, esa noche fue nuestra desde que empezó. El mozo, un chico super amable, pero todo lo que tenía de amable lo tenía de torpe (movimiento que hacía, movimiento en el cual rompía algo o lo tiraba), nos trajo una entradita, unos sandwichitos.

El juego ya había comenzado, asique nos pedimos unas cañas (la cerveza) y un plato de mollejas para compartir. Porque el presupuesto mochilero se respeta a full. Se ve que les dimos pena porque nos traian de regalo cositas tipicas de allá para picar (seguimos agradeciendo los huevos rotos).

Para cuando terminamos, estábamos mas que satisfechos, la comida estaba buenísima. Y para agregarle color y música a nuestra noche, el Barca nos regalo un agónico triunfo por 2-0. A partir de ahi, entendimos que todo iba a salir bien en nuestro viaje.

Así termina la historia de dos mochileros en Madrid. Qué aprendimos? Quizás no nos encantó la ciudad, pero conquistaron nuestros estómagos, y se sabe que ese es el camino al corazón. O no?

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