Barcelona – Couchsurfing y una historia de amor.

Ibamos camino a Barcelona, a la que sería nuestra primer experiencia de couchsurfing. No les voy a contar de qué se trata, porque tenemos un artículo que habla de eso. Lo que les voy a contar, es cómo de ésta experiencia nació una gran historia de amor.

Ya en el tren veniamos haciéndonos la cabeza, pensando cómo sería esto de irte a vivir con extraños. Si, ya sé, son pocos días, y lo más lindo de viajar es conocer gente y lugares nuevos.

Mas allá de lo que se supone, no podía dejar de pensar, qué iba a pasar si no pegábamos onda, porque íbamos a compartir bastante tiempo con ellos. Qué temas ibamos hablar? Y si había silencios incómodos? Los dos somos super simpáticos en lineas generales, pero tambien nos gusta elegir cuándo serlo. Y en éste caso, ser agradables era algo impuesto, auto-impuesto, pero impuesto al fin.

Llegamos a la estación donde nos ibamos a encontrar con Joan y despues ir a conocer a Enrique, cuando saliera del trabajo. Lo esperamos en el Mcdonalds del lugar, para utilizar el WIFi, fue ahí que nos dijeron que si estábamos con energía podíamos ir a pasear y quizás a tomar algo. Metimos todos nuestros prejuicios en una cajita, cerramos con llave y les dijimos que POR SUPUESTO, teníamos energía y queríamos ir y conocer un poco el lugar.

Nos recibimos con sonrisas y abrazos con Joan, y fuimos al encuentro de Quique que nos pasó a buscar en el auto (super impresionados porque fueran tan amables de ir por nosotros). La charla surgía sin ningún tipo de presión, todo fluía hermosamente. De hecho, yo pensaba: bueno, en el viaje en auto puedo chusmear la ciudad. La verdad es que no me acuerdo de nada del camino. había tanta emoción e interés en las conversaciones que lo que pasaba afuera era invisible.

Fuimos hasta el Tibidabo, y a conocer el Templo que tiene en su cima (tambien tiene un parque de diversiones, pero por la época estaba cerrado). Ellos acababan de salir de sus trabajos, y todavia tenían ganas de mostrarnos el lugar y contarnos cosas de sus rincones.

Todos felices despues del paseo, fuimos a su casa, donde nos “bienvinieron” con cervezas y muucha mas charla y una maravillosa cena. Algo típico Español, fiambres, queso, pan con tomate y ajo. Trajeron un vino para brindar. A esta altura, todos éramos grandes amigos y entre el alcohol y las risas, no podíamos sentirnos mas cómodos. Nos habían conquistado, entre lo riquísimo de la comida, la buena bebida, las risas y los chistes que salían de un lado y de otro, entendimos que si, efectivamente, habíamos hecho nuevos amigos. Y todo eso solamente en algunas horas!

Cuando por fin terminamos la cena, y el cansancio del viaje en nosotros y del día laboral para ellos fue haciendo aparición, decidimos que era hora de ir a dormir (era la 1 de la mañana y habíamos llegado a las 18 hs), claro que antes nos ofrecieron un Gin Tonic, a lo que no nos negamos.

Un super parentesis: El día que estábamos viajando, tuvieron el amor de avisarnos, que ellos salían a las 8.30 am de su casa, asique íbamos a tener que salir a esa hora con ellos. Obvio que no había nada para reprochar. Cómo hacía la gente para dejar a dos desconocidos en su casa!

Ya acomodados en nuestra habitación, nos envíamos mensajes a nuestro grupo de whatsapp ( si ya teníamos uno hecho, les digo que era amor), en donde compartiamos nuestra alegría por habernos conocido. Pero además, donde nos demostraban su confianza, diciéndonos que podíamos quedarnos durmiendo hasta mas tarde si así lo queríamos, una vez que ellos se fueran a trabajar. La chochera que teníamos, por su gran gesto y porque ademas, IBAMOS A PODER DORMIR HASTA MAS TARDE, casi que nos saca el sueño, pero no. Nos dormimos al ratito.

Estábamos tan agradecidos que al día siguiente les cocinamos nosotros, mientras tratábamos de ver el partido del Barcelona. Les hicimos una tipica carne al horno con puré y nos tomamos unas cervezas y un vino. No parábamos de hacer planes y promesas para el futuro; de hacernos regalos, de ayudarnos de la forma que se nos ocurriera en el momento. Pensar detalles para el otro. Si, les repito, era el principio de un gran amor.

Fueron dos dias/noches, llenos de risas, y alegría. De compartir videos, como cuando estás con tus amigos sin nada para hacer en casa, de reirnos de chistes tontos, de reirnos entre nosotros y de nosotros, y de encontrar mas y mas cosas en común. Todo el tiempo fue disfrutar. De hecho lo que sin duda marcó nuestra relación fue la buena comida y la buena bebida. Y tuvimos mucho de eso, incluso una vez que terminó la estadía hicimos mas planes para poder seguir viéndonos, y seguir comiendo y tomando.

Los kilitos de más se los debemos a ustedes chicos, muchas gracias.

Nos sentimos tan cómodos y felices con dos desconocidos, que no parecían serlo. Estaban dispuestos a compartir parte de sus vidas, a contarnos de su ciudad, a mostrarse interesado por nosotros. Nunca nos vamos a olvidar de nuestra historia de amor en Barcelona. Y así fue que quedó la vara para medir couchsurfing, en lo mas alto del monte Tibidabo.

Que aprendimos? No hay que juzgar las experiencias, hay que animarse a saltar y vivirlas sin pensar mucho. La vida nos sorprende siempre, para bien y para mal. Y si tenés suerte, con comida y chupi para brindar!

2 comentarios en “Barcelona – Couchsurfing y una historia de amor.”

  1. Chicos, sois unos amores! Queremos añadir que nuestra experiencia como host no pudo ser mejor: de la manera más inesperada, en una semana más de la rutina laboral, pudimos pasear por nuestra ciudad con la mejor compañía. Disfrutamos de cada momento, se nos hizo muy corto y pudimos meternos dentro de la ilusión de vuestro biaje, casi sin darse cuenta. Esto anima a cualquiera a ser host en couchsurfing, ya que es una manera de traerte el mundo a tu ciudad… y de llegar a hacer muy buenos amigos, como vosotros. Un abrazo desde Barcelona!!

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    • Hola chicos!!! Qué lindo comentario! Hace un par de días estábamos viendo fotos de nuestro paso por Barcelona y nos dieron muchísimas ganas de volver ahí, estar con ustedes y salir de tapas o marisqueo jajaja!! Lo único malo de haber estado haciendo Couchsurfing con ustedes es que dejaron la vara demasiado alta!! los queremos, les mandamos un abrazo grande y ojalá nos crucemos por algún lugar del mundo (en Barcelona ya damos por sentado que nos volveremos a ver jajaja)!!

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